La patria estuvo en peligro

Alrededor del Obelisco hubo una masiva manifestación cargada de hipocresía disfrazada de patriotismo. Actores kirchneristas que jamás tuvieron el coraje de denunciar o repudiar ni uno solo de los graves casos de corrupción y autoritarismo que mancharon la Argentina durante más de 12 años nos quisieron convencer de que “La patria está en peligro”.
(Escribe Alfredo Leuco). Pablo Echarri, Gerardo Romano, Luisa Kuliok y Darío Grandinetti, entre otros fueron el mascarón de proa de los verdaderos organizadores: Pablo Moyano y Máximo Kirchner.
Los hijos de Hugo y de Cristina están unidos no por el amor a la patria sino por el espanto a que ellos y sus progenitores terminen presos por la cantidad y la gravedad de causas que tienen en la justicia. Lavado de dinero, corrupción, asociación y enriquecimiento ilícito son solo algunas de las acusaciones por las que tienen que dar explicaciones ante la justicia.
Los actores pusieron la cara y los videos. Y Los Moyano y los Kirchner, la movilización para seguir en su tarea de debilitar al gobierno de Mauricio Macri con el objetivo de que no termine su mandato.
La verdad, con mucha valentía la plantearon otros actores como Juan Acosta o el genial Alfredo Casero. Coincidieron con la inmensa mayoría de los ciudadanos de que la patria estuvo en peligro. Estuvimos a un paso de caer en ese agujero negro llamado chavismo venezolano.
Un país que nada en petróleo, hoy bate records mundiales de inflación, pobreza, hambre, crímenes en las calles y de habitantes que huyen a otros países para buscar cierta dignidad laboral y libertad para ser ciudadanos plenos.
La patria estuvo en peligro de caer en un agujero negro como Santa Cruz donde no hay clases casi nunca, donde la miseria crece y donde la provincia no puede garantizar las mínimas condiciones de coexistencia pacífica.

La patria estuvo en peligro de fundirse porque nunca en la historia tanta gente robó tanto dinero. Son muy pocos los funcionarios de Néstor y de Cristina que no se hicieron millonarios con el dinero que le robaron al pueblo pobre.

Hay infinidad de causas en la justicia que tienen pruebas e indicios de sobra contra los Kirchner, los Moyano, los Báez, Cristóbal López y compañía, Julio de Vido y su cártel de la obra pública con sobreprecio y coimas o los violentos arrebatos castrenses de Milagro Sala, Luis D’Elía o Fernando Esteche.
La patria estuvo en peligro por toda esa maquinaria de corrupción y mafias.
La única patria que hoy está en peligro es el Instituto Patria. El presidente Oscar Parrillitudo se niega a proporcionar la información sobre quiénes son los aportistas. La Inspección General de Justicia ya se lo reclamó tres veces y tal como hicieron en el poder, ignoran la ley y las normas. Cristina y sus seguidores se sienten que son la patria y que están por encima de todos los ciudadanos.
Alfredo Casero no tuvo pelos en la lengua para decirles que cantaran la marchita peronista o la internacional. Pero que el himno era de todos y no de una facción.
Fue muy claro al hablar de algunos de esos actores que durante el gobierno K se dedicaron a injuriar y señalar con el dedo a los que no pensaban como ellos. Y lo hacían desde el aparato estatal de propaganda que pagábamos todos los argentinos.
Y finalmente, Casero habló del relator del relato, el impresentable Víctor Hugo Morales y exigió como hace la mayoría de los argentinos que devolvieran todo lo que robaron con esa locura de quererlo todo.
La patria estuvo en peligro cuando Cristina dijo “Vamos por todo”.
La patria es otra cosa. No es una pancarta mentirosa de la política trucha.
Todos los que vivimos y amamos esta patria tenemos que poner un granito de arena para que este día vuelva a recuperar su sentido de unión nacional y no de fractura social expuesta o de grieta. Necesitamos una Argentina cohesionada en la que todos empujemos hacia el futuro, más allá de las camisetas partidarias. Yo sé que no es fácil.
Fue demasiado el odio que se sembró en estas pampas. Pero hay que seguir predicando aunque sea en el desierto. No hay futuro sin una democracia moderna, con división de poderes, libertad absoluta, federalismo en serio y con igualdad de oportunidad para todos sin corruptos ni golpistas.
Podemos y debemos apoyarnos en las ideas y pasiones de aquel 25 que fue el más glorioso de nuestra historia. Es que parimos la patria. Con mucho esfuerzo y sacrificio, dimos a luz como pueblo. Dejamos de ser colonia para pelear por nuestra verdadera independencia. Tal vez todavía hoy, lo estemos haciendo. Los criollos estaban reunidos en la Plaza Mayor.
La historia escolar nos habla de paraguas, escarapelas y coraje. Veníamos de rechazar en las invasiones inglesas, a uno de los ejércitos más organizados y aguerridos de la época. Demostramos que estábamos en condiciones de defendernos por nuestra cuenta. Que en pocos años más nos íbamos a merecer nuestro propio himno, nuestra bandera idolatrada.
Desde aquellos días heroicos el pueblo quiere saber de qué se trata. Desde que asomó el sol del 25 venimos repitiendo con cierta emoción: feliz día de la patria. Porque ese día se formó nuestro primer gobierno patrio.
Es una buena ocasión para preguntarnos ¿Que es la patria? No es una gigantesca porción de tierra con límites que figura en los mapas. La patria no es una ilusión cartográfica. Yo le estoy hablando del territorio de nuestros sueños colectivos.
Julia Prilutzky Farny dijo que la patria es el primer misterio inapelable y que se ama una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas…Allí donde partir es imposible/ donde permanecer es necesario/Donde nunca se está del todo solo / donde cualquier umbral es la morada/ Allí donde se quiere arar y dar un hijo/ Allí donde se quiere morir… allí está la patria.
¿Cómo se hace patria? Construyendo un futuro digno para nuestros hijos. La patria somos todos y la herencia que dejamos. Los valores que recibimos de nuestros padres y de nuestros abuelos. La cultura del trabajo y el esfuerzo. La mano tendida de la solidaridad. La honradez puesta en un altar inviolable.
El respeto de la ley, la apuesta eterna por la democracia que rechaza todo tipo de autoritarismo. La justicia social que permita mayor equidad y una educación para todos. Y las agallas para enfrentar las adversidades.
Manuel Belgrano, que fue un gran patriota de verdad, lo definió así: “La patria es el sentimiento de libertad que es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples”. Es una forma maravillosamente actual de ver la patria. De convertirla en la plataforma de lanzamiento de las innovaciones, de la creatividad puesta al servicio del progreso colectivo.
Esos son los laureles que nos supimos conseguir. La patria no es la codicia de unos pocos ni los que meten la mano en la lata ni los que estafan al pueblo, ni los que viven sacando ventajas y especulando. Esos son los burdeles que no supimos eliminar.
La patria somos todos y es lo que somos. Vale la pena tomar por asalto el cielo celeste y blanco. Un periodista patriota y revolucionario como Mariano Moreno ofreció su corazón por la educación.
Escribió que “si los pueblos no se ilustran, si no vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y, después de vacilar algún tiempo entre mil certidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía.”
En esa sabiduría están los cimientos de la patria. Ellos parieron la patria con esa lucidez y esa valentía. Porque fueron capaces de dar la vida por esa patria que nacía. A esta epopeya estamos convocados todos los días.
Y mucho más cuando decimos, feliz día de la patria. Para que el pueblo sepa realmente que es lo que pasa. Ayer, hoy y siempre. Para que el sol del 25 siga asomando para todos. Y esa construcción colectiva llamada patria nos llene de orgullo y bizarría como esa bandera que a San Lorenzo se dirigió inmortal.
La fiesta se terminó y hay que pagar los platos que rompieron Cristina y sus cómplices. Hay que recuperar los símbolos patrios porque el kirchnerato también se apropió de eso. Las fiestas patria no son para hacer campaña electoral ni proselitismo del chiquitaje. Es un día de gloria para todos. Otra vez recurro a Mariano Moreno.
Ante tanto chupamedia verticalista y culto a la personalidad quiero citar esta frase que para mí, es el cimiento del buen periodismo y del país en el que quiero vivir:” Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Viva la patria. La patria estuvo en peligro. Recuperemos la patria. Porque la patria somos todos.

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