El 53% de los argentinos se va a dormir pasada la medianoche

Dormir más tarde es ir en contra de nuestra evolución. Lo reveló una encuesta. Expertos aseguran que esto influye negativamente en la salud, más allá de la cantidad de horas que se usen para descansar.

Desafío. Los expertos recomiendan a los adultos que duerman al menos siete horas, todas las noches.

Acostarse a cualquier hora no es gratis. Ir a la cama después de la medianoche puede repercutir negativamente en la salud. Los argentinos somos nocturnos. Y un estudio lo prueba.


El Programa de Estudios de Opinión Pública de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Abierta Interamericana realizó una encuesta para saber qué costumbres tenemos en relación al hábito de dormir. La mayoría de los entrevistados aseguró que se va a dormir después de la medianoche (52,7%), mientras que el 42,9% lo hace entre las 22 y las 00. El resto dijo que se acuesta antes de las 22 (4,4%).


Estos datos plantean dudas. Generalmente, se recomienda para los adultos dormir al menos siete horas. Menos sería aumentar los trastornos que genera la privación del sueño, con lo cual, a primera vista, no sería tan primordial el horario sino la cantidad de sueño. Pero no es así. Irse a la cama temprano también es fundamental.


"El horario en el cual dormimos depende de varias razones. Por un lado somos animales diurnos que evolucionamos para estar activos de día, expuestos a la luz solar, y estar en la oscuridad de la noche en un lugar reparado y durmiendo", explica Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas y divulgador científico. Por otro lado, hay diferencias entre las personas. "Hay gente cuyo reloj biológico apunta a horarios más tempranos y otros a horarios más tardíos, que se denominan los cronotipos, en función a qué momentos las personas se sienten más alerta o más cansados".


Golombek dice que el horario de irse a dormir tiene que ver con la exposición a la luz. "Nuestro reloj se sincroniza con luz y está preparado para recibir luz a partir de la mañana, que es la nafta del reloj biológico, y hacia la noche bajar la intensidad de luz. El problema de acostarse tarde es que vamos a estar haciendo todo mucho más tarde; cenando más tarde, que también es un enemigo para conciliar el sueño, y exponernos más a la luz artificial, sobre todo al uso de pantallas que emiten luz led en una longitud de onda que estimula más el reloj biológico diciendo que es de día".


Así, el especialista alerta que irse a dormir más tarde sería "ir en contra de nuestra evolución por más que durmamos ocho horas". Aquí el problema es que cuando la persona se despierte ya habrán pasado las primeras horas de luz del día, lo cual afecta el reloj biológico, preparado para exponerse a la luz natural.


Además, acostarse después de la medianoche también genera problemas metabólicos. "Nuestras hormonas, nuestro sistema regulador de peso, estaría bastante confundido. Porque va estar esperando oscuridad y, en su lugar, está recibiendo luz. Esto alborota el sistema y uno puede engordar por estar despierto hasta más tarde".


Arturo Garay, especialista de Estudio de Sueño del Cemic, argumenta que los argentinos empezamos a dormirnos más tarde con la pandemia. "El aislamiento hizo que la tendencia a acostarse más tarde fuera en aumento. Durante todo ese tiempo, muchos estuvieron desfasados por varios motivos, como quedarse mirando series a la noche. El tema es que muchos fueron corriendo su horario de descanso. Y si esa persona luego tiene que levantarse a las seis de la mañana para ir a trabajar, va estar privado de sueño. Y ahí aumenta el riesgo de sufrir los múltiples efectos negativos un descanso cortado".


El estudio también abordó otros temas. La encuesta reveló que un 73,8% se despierta durante la noche (diariamente el 41,1% y a veces otro 32,7%). Esto significa que un gran porcentaje no duerme de corrido en sus horas de descanso. El último informe sobre la Salud Mental de la población argentina realizado por el Observatorio de Psicología Social de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) coincidía: el 75,95 % de los argentinos confesó que padece alteraciones del sueño de algún tipo.


Principal problema del sueño


El insomnio es el problema más frecuente del sueño. "El insomnio es un trastorno complejo que puede tener muchas causas. Por eso, es importante consultar con un médico para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado”, aclara la neuróloga especialista en medicina del sueño Sofía Luján.


El insomnio se considera una condición crónica cuando dura más de 3 meses. Puede ser causado por una variedad de factores, como estrés, ansiedad, depresión, medicamentos, trastornos médicos y hábitos de estilo de vida.


Hay una serie de consejos con el fin de prevenir el insomnio y mejorar nuestra calidad de sueño.


Establecer una rutina de sueño regular e irse a la cama y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana.


Crear un ambiente de sueño relajante, como oscurecer la habitación, reducir el ruido y regular la temperatura (ideal entre 18 y 22 grados).


Hacer ejercicio con regularidad, pero no demasiado cerca de la hora de acostarse.


Tomar siestas cortas, si es necesario, pero no después de la tarde. ■

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